Uno se cree
que las mató
el tiempo y la ausencia.
Pero su tren
vendió boleto
de ida y vuelta.

Son aquellas pequeñas cosas,
que nos dejó un tiempo de rosas
en un rincón,
en un papel
o en un cajón.

Como un ladrón
te acechan detrás
de la puerta.
Te tienen tan
a su merced
como hojas muertas

que el viento arrastra allá o aquí,
que te sonríen tristes y
nos hacen que
lloremos cuando
nadie nos ve.

Cuando los fantasmas del pasado llaman a la puerta, cierro las ventanas, cubro con paños las rendijas, tapono las cerraduras y espero. Oigo mi respiracion y espero.

Espero el estallido de violencia. Pues en algun momento se que algo lo hara saltar por los aires y mi sonrisa forzada se ira con esos malditos fantasmas.

Creo que la llave de esta coraza se quedo olvidada en un cajón, pero ahora es tan dificil recuperarla...