ahora que aprendo bailes de salón,
ahora que una pensión es un palacio,
donde nunca falta espacio para más de un corazón ...
Ahora, precisamente ahora, te echo de menos.
Echo en falta los abrazos de mama, las risas y sonrisas de papa. Echo en falta las batallas de unos yayos, y las miradas de complicidad del otro. Includo las palabras sin sentido de la yaya.
Añoro los olores, y los sabores. Las recetas. Las sabanas. Las luces. El calor y el frio del suelo de tarima.
Ahora, precisamente ahora, echo de menos mi casa.

Otra canción imprescindible.
Ánimo con los días grises. También son bonitos.