Sin ella el mundo sigue, sin ella,
girando dando vueltas sin ella
y mira que ironía, sentir q me moría sin ella

Sentir la rabia incontenida teñir mis entrañas, llorar lágrimas de sangre que no saben saladas.

Vivir sin vivir en mi, en el odio, en la angustia, rememorando la injusticia y esperando la ansiada venganza.

Reír sin saber reír, besar los labios del arcángel negro mordiendo su amargo fruto.

Y sentirme encarcelada, pues ésa, que se muestra con sus garras, no me reconoce, no conoce de mi existencia. Y me tiene tan esclavizada en este sentimiento que me avergüenza...