La ciudad
Todo el amor y toda la felicidad
se fueron con el viento y no volverán
aquellos sueños que no puedo olvidar
es tiempo para recordar.
Cuando entró en sus calles no mostró ningún signo de incomodidad, más bien sus ojos sonrieron al ver de nuevo los viejos adoquines y las pequeñas gárgolas en los edificios públicos.
Mi decepción iba creciendo mientras observaba que nada se volvía triste en su rostro.
- ¿No sufres en tu vuelta?
- ¿Por qué habría de hacerlo?
- Porque fue la ciudad que más te hizo sufrir, tal vez.
"Y también la más feliz" y me relató como había tenido una vida alegre y sin preocupaciones durante muchos años, como había formado una familia y construido una casa junto a la mujer más bella sobre la tierra. Luego habían llegado los momentos malos, porque la ciudad lo había expulsado, algo la había molestado y no quiso que perteneciera a ella: le quitó la mujer, y le quitó la familia.
- ¿Cómo una ciudad te pudo quitar un hijo?
- Porque podía
- ¿Cómo podía?
- Porque no era mi hijo, era el hijo de la ciudad.
Y me quedé dudando de si en verdad aquellos grises cementos, cristales y metales podían engendrar un hijo o si se refería a que no sabía si el hijo era en realidad de otro ciudadano.
- ¿Sabes? Y ahora no es que Ella me haya perdonado, es que la he vencido y no tiene más remedio que dejarme entrar hasta su corazón.
Quiero que busques dentro, mientras yo te lo cuento. Quiero que sientas lo mismo que yo.