Para la libertad sangro, lucho y pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos
.

Mi padre siempre me dice:

La libertad de uno mismo acaba justo donde empieza la libertad de los demás.

Y yo pues como que le tomo muy en serio la palabra...