¿Por qué, por qué los domingos por el fútbol me abandonas?
No te importa que me quede en casa sola.
No te importa.
¿Por qué, por qué no me llevas al partido alguna vez?

No se puede convertir un elefante en una ballena, por mucho que te empeñes, por mucho que tengan tamaños parecidos.

Tampoco puedes convertir un club de fútbol en una empresa constructora, aunque generen el mismo dinero.