No se puede vivir con tanto veneno
No se puede dedicar el alma
A acumular intentos
Pesa más la rabia que el cemento

Dieciséis horas y dieciséis minutos del jueves seis de octubre del 2005.
Esta mañana ha amanecido tranquilo, el campo de batalla parecía desierto, aunque mi intuición me decía que aquello no iba durar mucho.
Disfrutaba del sol en mi cara, y aunque el viento era helado, podía relajarme escuchando el sonido de los pájaros.
De pronto, a eso de las once, recibí el primer ataque, eran dos y venían bien armados , me pillaron desprevenida y pudieron tumbarme con un golpe seco. Pero, aprovechando que se pensaban que estaba inconsciente, pude defenderme y asestarles sendas puñaladas que los mantendrán el tiempo suficiente fuera de combate.
Después del incidente, me dispuse a realizar una inspección del terreno con el cuchillo entre los dientes, verificando previamente que mi pequeña pistola se mantenía oculta en la pernera izquierda...
- Nunca sabes cuando vas a necesitar un as en la manga...
Mis enemigos se mantienen en sus posiciones, algunos se relajan, otros se preparan para una próxima incursión y los de esta mañana deben estar recibiendo los primeros auxilios.(sonrisa picarona)
Revisando mi ropa observé que yo también necesito una pequeña cura, algunas heridas aún sangran y temo la posibilidad de una infección. He avisado al cuartel, y esta tarde llegará el convoy con mi médico.
Me mantengo alerta en mi posición a espera de nuevas órdenes.